Si estas a punto de comprar un nuevo teléfono móvil, quizá el punto que menos tomas en consideración sea uno de los más importantes aspectos del funcionamiento de estos aparatos. El volumen de radiación que emiten.

Aún hay mucho tira y afloja en la discusión acerca de que si el uso de los teléfonos celulares podría freír nuestros cerebros o no, de un lado están los que dicen que la radiación electromagnética que emiten interfiere nuestras ondas cerebrales deteriorando nuestro ya desgastado cerebro, y por el otro, están las compañías que se hacen millonarias con las ventas y que gastan mucho de sus ingresos en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías que no maten lentamente a sus potenciales clientes.
¿Y nosotros?, pues en el medio, con complejo de Santo Tomas (ver para creer..) y que como aún no hemos visto ningún caso en la tele que nos lleve a la histeria colectiva, pues, seguimos en la línea para comprarnos un nuevo y brillante iPhone… y es que es taaan bonito.
De todos modos, y como hombre precavido vale por dos, es mejor usar un kit de manos libres si se va a usar mucho el teléfono (de paso que nos evitamos una atrofia muscular en el cuello) y también revisar que el volumen de radiación de ese modelo que tanto nos gusta y queremos comprar este en el rango permitido. Acá va un cuadro (en inglés) preparado por cNet donde se muestran los modelos por fabricante con sus respectivos indices SAR (indice de absorción específica) que puesto en buen cristiano es una forma de medir la cantidad de radiofrecuencia que es absorbida por nuestro cuerpo. Solo es cuestión de saber que para que un teléfono se considere seguro, este indice debe estar por debajo de los 1.6 W/kg (watts por kilogramo). Mi teléfono actual muestra un indice de 0.8, bastante aceptable, creo yo.
| Compártelo: |
Deja un comentario